- 1 ¿Por qué es importante cuidar tus ojos en verano?
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11 consejos para cuidar tus ojos en verano
- 2.1 Utiliza gafas de sol homologadas
- 2.2 Lleva sombrero
- 2.3 Lávate los ojos y la cara a menudo
- 2.4 Parpadea a menudo
- 2.5 No mires directamente al sol
- 2.6 Protege tus ojos bajo el agua
- 2.7 Cuidado con las lentillas
- 2.8 Cuidado al extender la crema solar
- 2.9 Cuidado con la sequedad ambiental
- 2.10 Sigue una dieta equilibrada
- 3 Factores de riesgo para la vista
- 4 Buenas prácticas para cuidar tus ojos en verano
El verano es una época en la que tendemos a pasar más tiempo al aire libre, exponiendo durante más tiempo nuestros ojos al sol y otras circunstancias potencialmente perjudiciales como abrir los ojos cuando nos bañamos en la playa o la piscina. De esta manera, aumentan los factores de riesgo de sufrir alguna patología ocular y, por ello, hay que prestar especial atención al cuidado de los ojos en verano.
Los problemas del sol en los ojos son muy comunes en la época estival pero no son los únicos. El agua del mar, la piscina o el aire acondicionado también pueden causar serios daños.
En Área Oftalmológica te contamos todo lo que debes saber para mantener una correcta salud ocular.

¿Por qué es importante cuidar tus ojos en verano?
Al pasar más tiempo al aire libre, nuestros ojos están expuestos a riesgos como la radiación ultravioleta (UV), la luz visible y la luz infrarroja (IR).
Estos factores pueden generar diferentes lesiones oculares, como:
- Quemaduras en la córnea y la conjuntiva.
- Cataratas.
- Degeneración de las capas elásticas de la conjuntiva (pinguécula).
- Quemaduras retinianas.
- Crecimiento de material cicatrizante sobre la córnea (pterigium).
- Mayor riesgo de padecer cáncer en los anexos oculares.
También hay otras circunstancias que pueden desencadenar patologías en nuestros ojos, como la exposición al cloro y las bacterias presentes en las piscinas.
Además, es importante tener en cuenta que el agua del mar suele reflejar la luz solar un 30% más que el resto del año, aumentando así la incidencia de la radiación en los ojos.
11 consejos para cuidar tus ojos en verano
A causa de los riesgos expuestos anteriormente, es necesario adoptar medidas para el cuidado de los ojos. Aquí te ofrecemos una serie de consejos para el verano con el objetivo de mantener una salud ocular óptima.
Utiliza gafas de sol homologadas
La potencia de los rayos UV es más fuerte durante el verano que en el resto del año, a lo que se suma que pasamos más tiempo al aire libre
Por este motivo es importante utilizar unas buenas gafas de sol. Y no, no valen unas cualquiera: deben ser de alta calidad y compradas en un establecimiento especializado. De hecho, utilizar unas gafas de mala calidad será contraproducente.
Lleva sombrero
El binomio gafas de sol y sombrero siempre es una combinación acertada en verano, ya que te protegerá de la radiación por partida doble.
De esta manera puedes asegurarte de no recibir ningún rayo de sol directamente en los ojos.
Es aconsejable que te laves los ojos antes y después de bañarte en la playa o en la piscina. Utiliza un pañuelo limpio para secarte y así eliminarás las sustancias contaminantes del ambiente, así como bacterias o componentes nocivos del cloro presentes en el agua de las piscinas.
Con el incremento de las temperaturas es frecuente que los ojos experimenten un mayor nivel de sequedad, que puede verse agravado si pasamos muchas horas delante de pantallas.
Parpadear con frecuencia te ayudará a combatir la sequedad de los ojos, pero en caso de que esta persista, puedes recurrir al uso de lágrimas artificiales para hidratar tus ojos. En los casos más severos disponemos de nuevos tratamientos como la luz pulsada o las gotas realizadas de la propia sangre del paciente.
No mires directamente al sol
Mirar directamente al sol es altamente perjudicial para los ojos a cualquier hora del día, aunque sea el momento del amanecer o anochecer.
Incluso si usamos unas buenas gafas de sol, mirar directamente al sol está siempre desaconsejado, ya que esto puede provocar quemaduras, lesiones en la córnea y queratoconjuntivitis.
Protege tus ojos bajo el agua
Si te gusta bucear o simplemente no puedes evitar abrir los ojos debajo del agua, debes hacerte con unas gafas acuáticas. Evitarás la irritación, el enrojecimiento y el escozor propios del cloro o el agua de mar.
Además, de esta manera evitarás entrar en contacto directo con las bacterias y otros componentes nocivos presentes en las aguas de las playas y las piscinas.
Cuidado con las lentillas
Usar lentillas durante el verano no tiene que representar ningún problema estrictamente. De todos modos, no es recomendable usarlas mientras te bañas en una piscina o en el mar.
En las lentillas pueden quedar acumulados hongos y bacterias que causarán una infección, por lo que es aconsejable que te las quites antes de bañarte.
Cuidado al extender la crema solar
Es importante proteger la piel alrededor de los ojos de los rayos ultravioleta, ya que esta zona es especialmente sensible.
Sin embargo, a la hora de aplicar crema protectora hay que tener cuidado de que ésta no entre en contacto con los ojos. Lávate las manos después de aplicarte la crema para que los restos no te irriten si te frotas los ojos.
Cuidado con la sequedad ambiental
La sequedad ocular se produce con mucha frecuencia en ambientes muy secos o tras la exposición a aires acondicionados, por lo que es normal que aumente durante la sensación de ojo seco en los meses de calor. Este efecto puede causar muchas molestias, como la irritación del ojo o la irregularidad en el parpadeo.
Si este problema persiste, será necesario que utilices lágrimas artificiales con moderación y consultes a un especialista como somos nosotros.
Sigue una dieta equilibrada
Una buena alimentación es el mejor regalo que le puedes hacer a tu cuerpo y los ojos no son una excepción. Si cualquier época del año es buena para incorporar vegetales, en verano se vuelve imprescindible.
Prepara tus frutas y verduras en sopas frías, como el gazpacho, o ensaladas bien frescas.
Otra de las opciones aconsejables es consumir smoothies que incluyan alimentos como albaricoques, melocotones o zanahorias. Estos alimentos son ricos en vitamina A, que ayuda a mejorar la visión.
Factores de riesgo para la vista
Para extremar las precauciones, lo mejor es considerar todos los factores de riesgo.
- Horas centrales del día. Entre las 10 y las 14 h se debe evitar la exposición directa. También lo agradecerá tu piel.
- Edad. Los niños son más vulnerables a los efectos del verano, por eso su protección y cuidados deben ser más exhaustivos.
- Nubosidad. Tendemos a relajarnos respecto a los peligros del sol cuando hay nubes, cuando realmente nos llega un 90% de la radiación. Usa crema solar y gafas de sol incluso en los días nublados.
- Reflexión de la luz. En el mar es tres veces más alta, así que cuidado en la playa o en los paseos en barco.
- Latitud. Cuanto más cerca del ecuador, mayor peligro para tus ojos.
- Altitud. Si tienes previsto alguna salida a la montaña, protégete especialmente. Cuanto mayor es la altitud, más alta es la radiación.
- Color de ojos. Las personas con ojos oscuros tienen más protección natural que las de ojos claros.
Buenas prácticas para cuidar tus ojos en verano
- Limita la exposición directa al sol: las horas más peligrosas del día son entre las once de la mañana y las cinco de la tarde, cuando el sol pega con más fuerza. Si durante estas horas vas a estar en la playa o en la montaña ve con cuidado porque el agua y la arena aumentan las radiaciones al reflejarlas y hacer efecto rebote.
- Usa gafas solares de calidad: para protegerte de lo anterior lo mejor que puedes hacer es utilizar gafas de sol, pero no todas sirven. Comprueba si las tuyas tienen los dos tipos de filtros: el filtro ultravioleta y el filtro que bloquea la luz visible. Si vas a estar muchas horas al sol es importante usar este tipo de gafas solares con cristales de buena calidad y con filtros ultravioleta. Si usas lentillas blandas, recuerda ponerte lágrimas artificiales.
- Si vas a bañarte, ponte gafas: las sustancias químicas de las piscinas, como el cloro, o la sal del agua del mar pueden terminar provocando infecciones oculares cuyos síntomas son, entre otros, los ojos rojos o el escozor.
- Si llevas lentillas, deja descansar tus ojos: si utilizas lentes de contacto y vas a ir a la playa o a la piscina recuerda limpiarlas bien después y guardarlas en su estuche. Además, si vas a estar muchas horas fuera de casa, llévate las gafas para poder cambiártelas y así dejar a tus ojos descansar.
- Evita los ambientes muy secos o con aires acondicionados muy altos: este tipo de condiciones ambientales provocan sequedad en los ojos y, en consecuencia, irritación, sensación de arenilla y lagrimeo excesivo. Si nos los rascamos podemos terminar sufriendo conjuntivitis.
- Sigue una dieta equilibrada: la alimentación juega un papel muy importante en nuestra salud. Hay montones de recetas para cocinar pescado azul, verduras y preparar fáciles y rápidos smoothies de frutas que ayudarán a hidratar tus ojos secos así como prevenir otros problemas oculares. Algunas frutas y verduras, como por ejemplo, los albaricoques o los melocotones son ricos en vitamina A lo cual ayuda a mejorar la visión. Los frutos rojos por su parte te harán evitar la sequedad ocular. Añade también a tu alimentación aguacates, coles, berros, lechuga, zanahorias y judías verdes, pues son un magnífico filtro natural contra las radiaciones ultravioletas del sol.
- Practica ejercicio físico: durante el verano tenemos más tiempo libre y, como los días son más largos, pasamos más horas fuera de casa que podemos aprovechar para practicar algún deporte. Este hábito, combinado con una buena alimentación e hidratación, ayuda a neutralizar los llamados “radicales libres”, nocivos para nuestros ojos y presentes en las radiaciones ultravioletas del sol y el tabaco.
Sin embargo, si vas a hacer ejercicio conviene tomar las precauciones necesarias: si vas a probar con deportes de pelota, como el tenis o el pádel, utiliza gafas para evitar golpes. En el caso del ciclismo las gafas también son importantes para evitar que entre arena o polvo en tus ojos. Por lo que respecta a la natación, será mejor que recurras a las gafas aquáticas.
Asimismo, mientras realizas estas actividades no estarás pendiente del teléfono, el ordenador o la Tablet y gracias a esto reducirás el uso excesivo de estos dispositivos propio del resto del año por motivos de trabajo y/o estudio. Evitarás la sequedad de ojos y reducirás la frecuencia del parpadeo.
- Si te maquillas, no olvides limpiarte bien la cara: hay estudios que demuestran que si no nos desmaquillamos nuestra piel puede envejecer hasta diez años y, así como es nocivo para la epidermis, es nocivo para la visión. Algunos productos químicos pueden ser muy negativos para nuestros ojos.
- Si estás bajo algún tipo de tratamiento, como por ejemplo el uso de colirios o pastillas, no te olvides de seguirlo. Los problemas oculares no se toman días libres.
- Por último, si surge algún problema consulta con tu oftalmólogo de confianza las dudas que te surjan y revisa tus ojos periódicamente: más vale prevenir que curar.
En resumen, cuidar tus ojos en verano no es tan difícil, bastará con que sigas estos sencillos consejos y evitarás problemas innecesarios. ¡Disfruta de las vacaciones!



