Uveítis
La uveítis es la inflamación de la capa intermedia del globo ocular, la úvea. Esta inflamación puede afectar al iris, al cuerpo ciliar o a la coroides.
Para el tratamiento de la uveítis existen distintos métodos, entre ellos encontramos las gotas con antiinflamatorios o cortisona hasta la cirugía. La elección del tratamiento dependerá de la ubicación de la inflamación y el estado de desarrollo de la uveítis.
Uveítis
La uveítis es la inflamación de la capa intermedia del globo ocular, la úvea. Esta inflamación puede afectar al iris, al cuerpo ciliar o a la coroides.
Para el tratamiento de la uveítis existen distintos métodos, entre ellos encontramos las gotas con antiinflamatorios o cortisona hasta la cirugía. La elección del tratamiento dependerá de la ubicación de la inflamación y el estado de desarrollo de la uveítis.
¿Qué es la uveítis?
El término uveítis, se define como la inflamación de la úvea, la capa intermedia del ojo, ubicada entre la esclera y la retina. La uveitís se cladifica en anterior y posterior, en función de la parte de la uvea que se vea afectada. Es por ello que se ha redefinido a inflamaciones que afectan a:
- Iris: uveítis anterior
- Cuerpo ciliar: uveítis intermedia
- Coroides: uveítis posterior
Frecuentemente se habla de las uveítis como una enfermedad poco común pero la verdad es que, dentro del espectro completo de la enfermedad, su prevalencia real está subdiagnosticada.
Es importante mencionar que las uveítis pueden comportarse desde una inflamación ocular leve y autolimitada, hasta procesos uveíticos graves, que serán la mayoría. Estos casos graves suelen afectar a la retina y pueden ocasionar lesiones irreversibles, con pérdida de visón definitiva. Quizás lo único bueno de esta enfermedad es que es muy dolorosa y cursa con pérdida importante de visión lo cual motiva que el paciente acuda al oftalmólogo con carácter de urgencia.
Ante este cuadro es fundamental acudir a un oftalmólogo rápidamente, pues un tratamiento oportuno es clave para conseguir que la visión no se vea comprometida.
Causas de la Uveítis
En algunos casos no es posible relacionar la inflamación de la úvea con ninguna causa específica, sin embargo existen condiciones preexistentes que pueden incrementar las posibilidades de desarrollar esta patología.
Algunas de las causas de la uveítis más frecuentes son:
- Inflamaciones o lesiones oculares que pueden derivar en esta condición.
- Haber padecido virasis como las paperas, el herpes simple o el herpes zoster.
- Enfermedades reumatológicas como es la espondiloartropatías, la artritis reumatoide, la artrítis idiopática juvenil, el lupus, etc.
- Manifestar trastornos autoinmunes como la sarcoidosis, behcet o colitis ulcerativa.
- Presentar infecciones como la tuberculosis, toxoplasmosis, sífilis o SIDA.
Presencia de un hongo, como en el caso de la histoplasmosis.
Tipos
Los tipos de uveítis se suelen clasifica en función de la zona de la úvea que se haya afectado.
Los principales tipos de uveítis son:
- Iritis: conocida también como uveítis anterior, esta inflamación afecta únicamente el iris, presentándose con mayor frecuencia en personas jóvenes o de mediana edad, sin antecedentes de enfermedades preexistentes. Se trata del tipo más común.
- Uveítis posterior: se presenta cuando la inflamación se encuentra en la parte posterior del ojo, afectando principalmente a la coroides. Suele desarrollarse con lentitud y está relacionada con enfermedades autoinmunes o infecciones generalizadas.
- Uveítis intermedia: afecta al cuerpo ciliar y la pars plana de la retina/coroides (zona más periférica de estas capas) y también se la conoce como pars planitis. Es más común en hombres jóvenes sanos, aunque también se asocia a pacientes de todas las edades, con enfermedades como la esclerosis múltiple y la enfermedad de Crohn.
- Panuveítis: se trata de la uveitís más grave, pues afecta a toda la uvea y suele ocasionar una inflamación generalizada que puede ocasionar una hipotensión grave y atrofia del globo ocular (ptisis bulbi).. Normalmente se asocia con enfermedades generales de tipo infeccioso o autoinmune y debido a su importancia, requiere de atención inmediata, con ingreso hospitalario y tratamiento sistémico.
Síntomas de la uveítis
Esta condición puede aparecer de forma repentina afectando a uno o ambos ojos. Los síntomas de la uveítis incluyen:
- Mayor sensibilidad a la luz (fotofobia).
- Visión borrosa o distorsionada.
- Dolor y enrojecimiento del ojo (hiperemia ciliar).
- Miodesopsias o percepción de moscas volantes.
- Edema de córnea con depósitos en su cara posterior (mutton fat).
- Hipertensión ocular
- Miosis pupilar hiporreactva.
La uveítis suele presentarse de forma rápida, aguda en la mayoría de casos, lo cual indica gravedad y necesidad de un buen diagnóstico para establecer el tratamiento adecuado lo antes posible.
Diagnóstico
Un examen minucioso del ojo es extremadamente importante cuando ocurren los síntomas descritos anteriormente. La inflamación en el interior del ojo puede afectar de forma irreversible a los tejidos oculares y con el tiempo provocar ceguera.
El oftalmólogo dispone de una serie de instrumentos para examinar el interior del ojo y así poder establecer un diagnóstico de base. En algunas circunstancias se requerirán análisis de sangre, análisis de piel y exámenes radiológicos. En casos más específicos, será necesario plantear una punción biopsia del interior del ojo para buscar células u otros elementos que ayuden al diagnóstico.
Como la uveítis puede estar asociada con enfermedades del resto del organismo, es importante una evaluación completa de la salud general del paciente. Esto significa que el oftalmólogo deberá colaborar conjuntamente con otros especialistas.
Tratamiento de la uveítis
El tratamiento precoz es necesario para disminuir la pérdida de visión, por ello ante los síntomas descritos anteriormente, es básico visitar a un oftalmólogo de forma urgente y si es especialista en este tipo de enfermedades, mucho mejor
Las gotas, especialmente esteroides y los midriáticos son los fármacos de elección para disminuir la inflamación y el dolor. Para la uveítis posterior, la medicación oral o las inyecciones intravítreas pueden llegar a ser necesarias.
La uveítis que se origina en la parte anterior y media del ojo, suelen tener un inicio rápido y una duración que oscila entre 6 a 8 semanas. En los primeros estadios se puede controlar con el uso de gotas apropiadas, sin necesidad de recurrir a terapias más complicadas. A menudo, este tipo de uveítis no son debidas a una causa específica, sino a factores múltiples. La uveítis posterior normalmente tiene una aparición lenta, pero la evolución suele ser más prolongada y de más difícil tratamiento.
Aunque es poco frecuente, la inflamación de la úvea también puede dar origen a complicaciones como el desprendimiento de retina, glaucoma, las cataratas o la formación de nuevos vasos sanguíneos anormales. En estos casos una intervención quirúrgica como la vitrectomía, puede ayudar a resolver los problemas derivados de las complicaciones asociadas. Estas patologías requerirán de la atención de un oftalmólogo para evitar pérdidas de la visión.
¿Quién puede tratar la uveítis?
Sólo un médico oftalmólogo está cualificado para tratar las uveítis. Esta es una enfermedad grave que puede afectar de forma irreversible la visión, ocasionando ceguera. Un caso de simple ojo rojo puede, de hecho, ser un serio problema de uveítis. Un ojo enrojecido que no mejora rápidamente debería ser evaluado y tratado por un oftalmólogo y en segundo tiempo, por un especialista en uveítis. Ante este tipo de situaciones, siempre es recomendable acudir con carácter de urgencia.

