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Septiembre es un mes difícil, la vuelta al colegio, en el trabajo, los horarios y un largo etcétera, suelen generar estrés. En este artículo queremos hacer un repaso de cómo el estrés nos afecta en general y muy especialmente en los ojos.

El 75% de las consultas médicas tienen un origen relacionado con el estrés crónico.

estres oftalmologo en barcelona

Sabemos que el estrés es el origen de muchas enfermedades, desde un simple resfriado hasta el cáncer, así que se trata de un tema suficientemente importante como para prestarle una especial atención.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que no hay situaciones estresantes en sí mismas. El estrés es la respuesta que tiene nuestro organismo ante una amenaza o agresión, una respuesta que depende de cada uno, de cómo la vive. El estrés se inicia en nuestra mente y el cerebro inicia una respuesta con una serie de cambios que afectan a todo el organismo. Básicamente hay una activación del sistema nervioso vegetativo (simpático o parasimpático), con movilización de catecolaminas, y del sistema hormonal con movilización de cortisol.

El estrés está en nuestra mente. No hay situaciones estresantes en sí mismas, sino que depende de cómo la vive cada persona.

La respuesta del estrés activa todo nuestro organismo y lo prepara para huir o defenderse ante la agresión. Esta respuesta que se encuentra impresa en nuestros genes era muy efectiva la era paleolítica, pero en nuestros días, en nuestro entorno, no es necesaria y acaba siendo dañina para nosotros mismos. El problema se encuentra en que la respuesta al estrés no se produce únicamente con la presencia del estímulo agresor, sino que se produce al recordar algo que en el pasado fue estresante o con el simple hecho de levantarnos al mañana y pensar en todo lo malo que nos puede pasar a lo largo del día, lo que conocemos como actitud negativa. El estrés se encuentra en nuestra mente y puede permanecer activo casi de forma permanente, haciendo daño a nuestro organismo.

El estrés produce cambios metabólicos a nivel de la glucosa y el colesterol, altera el sistema inmunológico, lo hace más vulnerable a las infecciones y activa mecanismos de autoagresión como las enfermedades reumáticas.

Por otra parte afecta el ADN cielo celular, acorta los telómeros (acelera el envejecimiento tisular) e incrementa el ritmo de mutaciones y todas las enfermedades derivadas de este hecho, como el cáncer y las metástasis tumorales. También actúa negativamente sobre el cerebro y las neuronas, ocasionando trastornos cognitivos, pérdida de memoria y la presencia de enfermedades como el Alzheimer.

SIGNOS Y SÍNTOMAS DEL ESTRÉS CRÓNICO

Migraña, úlceras, hipertensión, taquicardia, diabetes, asma, hiperlipemia, obesidad, impotencia, infertilidad, enfermedades autoinmunes, enfermedades de la piel, retraso en el crecimiento de los nensicàncer.

Sabemos que el mediador más importante del estrés, el factor responsable del mal sobre el organismo, son los radicales libres que aparecen en presencia del estrés crónico y también sabemos que los ojos, el aparato visual, es uno de los órganos más sensibles a la acción de los radicales libres.

Los radicales libres son el producto final de la acción del oxígeno sobre diferentes moléculas del organismo, atacando a los tejidos e induciendo cambios que llevan a su deterioro y destrucción. En los ojos contribuyen al origen de múltiples alteraciones, destacando la fatiga visual, el ojo seco, el glaucoma, las cataratas y las maculopatías relacionadas con la edad, una de las causas de ceguera irreversible más importante de nuestros días.

EFECTO DE LOS RADICALES LIBRES EN LOS OJOS

Fatiga visual
Ojo seco
Cataratas
Glaucoma
Degeneraciones retinianas
maculopatía

Los efectos negativos del estrés y los radicales libres se pueden agravar si se asocian con la falta de ejercicio y con una dieta incorrecta, así sucede en la mayoría de los casos. Como norma general debemos saber que los radicales libres se pueden neutralizar con antioxidantes, que se generan con ejercicio físico y con una dieta adecuada.

EL ESTRÉS CRÓNICO SE AGRAVA EN ASOCIARSE CON UNA DIETA INCORRECTA Y CON LA FALTA DE EJERCICIO

Las dietas ricas en omega 6 (carnes rojas y bollería industrial) y bajas en omega 3 (pescado azul y aceite de oliva, entre otros), así como alimentos dulces e hidratos de carbono de alto índice glucémico (harinas blancas) , producen una gran cantidad de radicales libres. Para evitar esta situación es necesario eliminar estos alimentos y potenciar aquellos que son ricos en omega 3 y aquellos que aportan antioxidantes, como son la vitamina C y la vitamina E.

El ejercicio físico es un tema clave. Hay que hacer ejercicio pero de manera moderada y continua, de 45 a 60 minutos diarios, ajustando la intensidad según la edad y el grado de preparación de cada uno. De esta manera se genera una gran cantidad d’antioxidants. Por el contrario, cuando se realiza ejercicio físico de forma muy intensa, se genera una gran cantidad de radicales libres, que pueden llegar a ser muy nocivos para el organismo, así que hay que tengan cuidado los superesportistes” de fin de semana.

Actualmente sabemos que muchos de los casos de muerte súbita durante la práctica de deporte, son causa de un ictus o un infarto por acción de la alta concentración de radicales libres generados en este momento y que han roto una placa d’ateroma induciendo la coagulación de la sangre en este punto, provocando una trombosis.

LOS RADICALES LIBRES, LOS ANTIOXIDANTES Y EL ESTRÉS

Los radicales libres son los principales mediadores de los daños originados por el estrés y los antioxidantes son los encargados de neutralizarlos.

Como hemos dicho anteriormente, reconocer que padecemos estrés es difícil, más difícil aún es buscar soluciones para poder controlarlo, nos falta tiempo y como dicen la mayoría de los estresados​​, esto todavía les produce más estrés. Para los más escépticos, disponemos de una serie de tests para detectar biomarcadores que nos informan del nivel de oxidación de nuestro organismo, los valores de Omega 3 y de la curva de cortisol durante el día. Estos valores permiten objetivar tanto el grado de estrés como su evolución y la posible mejora que se obtiene con las medidas que hayamos llevado a cabo para reducir el estrés.

La regla de oro para enfrentarnos al estrés (unida a las recomendaciones generales de llevar una dieta sana, hacer ejercicio físico y practicar técnicas de relajación), es consultar al médico oa un experto en estos temas, para que verifique la su presencia y nos aconseje en cada caso particular.

En próximas publicaciones hablaremos específicamente de estrés crónico y la dieta en las enfermedades de los ojos.

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